© Antti Walnestedt
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4. Las ayudas
Las diferentes posibilidades que existen para influir sobre los caballos se pueden dividir en métodos. El método mas utilizado es dirigir mecánicamente al caballo. En ese método se utilizan todo tipo y variedad de embocaduras, riendas auxiliares, palancas, espuelas, cuerdas y arneses etc. Un método muy utilizado es el contacto físico con el caballo, por ejemplo tocándole con las piernas. Menos utilizados son la actitud y el control mental. Combinando estos métodos uno llega a diferentes niveles de conocimiento ecuestre.

El mas habilidoso utiliza la dirección mecánica lo menos posible. Todo el mundo puede dirigir un caballo mecánicamente, guiar un caballo sin contacto físico requiere conocimientos. Los caballos utilizan sobre todo el lenguaje corporal y lo leen mucho mas rápido de lo que la persona puede señalar conscientemente, los humanos le dan señales al caballo inconscientemente todo el tiempo. El caballo también puede transmitir sentimientos en la distancia con sonidos. El lenguaje hablado que los humanos utilizan con el caballo funciona sobre todo sobre reflejos adquiridos, y muy poco sobre lo emocional.

Las ayudas se pueden dividir en sugerencias, amenazas y ataques. Un caballo alto en rango coge lo que quiere, si no es obedecido en seguida amenaza con las orejas o la actitud corporal y si eso no es suficiente viene el ataque, es decir, mordiscos o coces. La relación entre hombre y caballo se revela en seguida a la hora de dar el pienso. ¿Quien cede a quien?

 

Para entrenar el caballo hay que allanar las diferencias físicas entre caballo y hombre. El caballo tiene mayor alcance, lo que se puede compensar con un palo, un látigo o una cuerda. Las diferencias de velocidad se pueden compensar con una pista circular, si el caballo corre en un círculo alrededor del entrenador nunca se puede alejar de él.

No es necesario compensar la fuerza física, un caballo no pelea sino intenta imponer, no hay que enfrentarse a la fuerza física del caballo, sino desviarlo. Nadie tiene la fuerza suficiente para enfrentarse a un caballo. En cada situación el caballo debe poder encontrar una salida, así se puede evitar la confrontación física. El caballo está armado delante y detrás, así que a su costado y fuera de su alcance uno está seguro. Un caballo siempre intenta escapar del trabajo, es vago por naturaleza. Él elige lo seguro, lo confortable, y lo que reconoce, hay que aprovechar esto cuando se trabaja con él.

El momento en que una ayuda da su mejor resultado es cuando cesa, no mientras se aplica. Una ayuda siempre tiene que significar lo mismo. Nunca debe de ser mas fuerte de lo necesario, pero debe de tener la fuerza justa. Hay que aplicar la ayuda en el sitio donde se quiere influir, siempre hay que tratar la cabeza con cuidado, el caballo no tiene que mostrar desconfianza con las orejas, los ojos o el  belfo. Al principio la ayuda puede ser grande y visible pero disminuye a medida que el caballo comprende. Una sola vez no equivale a nada, dos veces son como una costumbre y la tercera es la válida. Después de la tercera vez la ayuda suele funcionar bien, el resto de la vida del caballo consiste en refinarlo. Muchas ayudas pueden tener varios significados, por ejemplo si se aleja una pierna del costado del caballo puede significar que se le da mas importancia a la otra.

La cesión es el ingrediente primordial cuando se trabaja con caballos. Ceder, es decir dejar de aplicar la ayuda o la señal, en el instante en que el caballo responde le hace ver un motivo para obedecer. Hay que recompensarle al más mínimo intento de responder correctamente, es la intención la que cuenta, así se crea un caballo que baila con su jinete sin ayudas visibles.

Las herramientas que se utilizan existen para dar mayor alcance al jinete o al entrenador, no para castigar al caballo. El palo, la rama, la escoba o cualquier cosa que se utilice, es para ayudar a crear una distancia entre el caballo y el entrenador o para hacerle moverse en alguna dirección. El caballo cede a la presión, empujones y golpes suaves, la ayuda se da en la parte del cuerpo que hay que mover, por ejemplo si uno está situado delante del caballo y quiere que él retroceda hay que dar la señal hacia el pecho. Si el caballo tiene que avanzar la señal se da detrás de la cadera. Si el caballo no tiene que moverse, el contacto tiene que ser estático o en forma de caricia.

El palo es útil cuando el caballo no quiere guardar la distancia con el entrenador y la ayuda dada con él puede cesar rápidamente.

 

La fusta se utiliza mucho sin pensar. La mayoría de los jinetes aplican la fusta en la espalda del caballo como castigo cuando ha hecho algo indeseado. Después la utilizan en el mismo sitio para ordenar al caballo que avance. El caballo interpreta las ayudas en la espalda como una petición de desplazamiento lateral. Para mover el caballo hacia delante es mas eficaz aplicar la fusta en su cuarto trasero. Nunca debe darse un castigo físico por parte del jinete montado, solo indica incompetencia.

El látigo es útil en el trabajo pie a tierra, es visible para el caballo y fácil de manejar. Mucha gente piensa que el ruido que hace el látigo es al alcanzar el caballo, pero es solo un latigazo en el aire. Se permite que la punta del látigo alcance al caballo, no le hace ningún daño si no le toca la cara. Si se da la vuelta al látigo se puede utilizar el mango para empujar al caballo, un mango duro es mas eficaz que uno blando. Si se mueve el látigo es una sugerencia, un golpe en el aire es una amenaza y un alcance es el ataque, por eso hay que manejar el látigo adecuadamente. El látigo funciona mejor cuando el caballo permanece a una distancia regular, porque es difícil finalizar la ayuda adecuadamente.

La cuerda tiene dos funciones, aguantar o pedir una puesta en movimiento. Si la cuerda está atada al caballo aguanta al caballo dentro del alcance de la cuerda. Si se agita la cuerda lo manda hacia delante igual que el palo o el látigo. La cuerda tiene la ventaja de un mayor alcance, se puede poner encima del caballo desde lejos para demostrarle que podemos llegar a tocarle físicamente y que no es peligroso. El fin de la ayuda con la cuerda es lento y pesado. Las herramientas no son peligrosas en sí, es el mal uso quien las convierte en peligrosas.

Si se utilizan riendas auxiliares continuamente al montar significa poco conocimiento y falta de sensibilidad. Una rienda auxiliar se puede utilizar con un caballo que ha mostrado que se levantará de manos sin importarle que se pueda hacer daño. En ese caso el jinete debe trabajar el caballo pie a tierra, no montado,  y cuando el caballo haya entendido lo que se le exige se quitan las riendas auxiliares. Normalmente el caballo comprende el mensaje en cuestión de minutos, si se utilizan mas tiempo crean resistencia y empeoran la situación. Una martingala no debe estar ajustada con tanta fuerza como para meter la nariz del caballo a la fuerza, sino que solo debe de entrar en función cuando el caballo levanta mucho la cabeza, entonces se lleva la cabeza del caballo hacia el lado con la rienda para doblarlo. El jinete que sabe utilizar las riendas auxiliares correctamente normalmente no las necesita.

Como el caballo sabe leer el lenguaje corporal con tanta certeza no se le puede hacer creer que su entrenador merece ser respetado. Se puede pegar a un caballo hasta que se someta por miedo en lugar de por respeto. El lenguaje corporal y la actitud del entrenador deciden el resultado del entrenamiento. Si el entrenador retrocede ante el caballo no podrá hacer que el caballo funcione sin utilizar la violencia. Si el entrenador emplea la actitud de que es el caballo quien tiene que someterse, este obedecerá mucho mas rápido. La actitud tiene que ser la adecuada para cada caballo. Un semental alto en rango puede contraatacar si el entrenador le desafía demasiado, hay que sopesar cada caso. Uno se gana el respeto del caballo, no se puede comprar o obtener engañando.

La energía del movimiento tiene que venir desde dentro del entrenador o el jinete, proviene del centro del cuerpo. Los que practican artes marciales saben utilizar su propia energía. Con la energía propia del jinete (el Chi) se dirigen los movimientos del caballo, la dirección, la velocidad etc. El caballo es tan sensible por naturaleza que interpreta la voluntad del jinete si este le ha dado una oportunidad de cooperar con la mas mínima influencia exterior.

Si se entra en la cuadra por la noche preguntando si alguien quiere comida, todos los caballos contestan. Pero si les preguntamos quien no quiere comida, todos contestan igual. Los caballos saben distinguir entre sonidos, pero no es posible enseñarles el lenguaje hablado. Se les puede enseñar, por ejemplo, que "trote" significa que se espera que el caballo trote pero eso es solamente un reflejo aprendido, intentar enseñar a los caballos nuestro idioma es malgastar el tiempo. Mientras una persona está intentando enseñar a su caballo lo que significa "trote", otra ya está haciendo salidas a galope con el suyo, el lenguaje corporal es mucho mas rápido.

Algunos sonidos es bueno enseñárselos al caballo. El movimiento se puede obtener a través de un sonido, la dirección del movimiento depende de otras circunstancias. Si el caballo ya está en movimiento, se puede aumentar la velocidad empleando el mismo sonido, cuando emite el sonido hay que insistir hasta que se obtenga el resultado esperado. También pueden utilizarse sonidos para finalizar el movimiento, no importa que sonido se utilice pero siempre ha de significar lo mismo. Si por ejemplo el sonido para finalizar el movimiento se da galopando, el caballo no puede elegir entre parar o seguir según le apetezca, el jinete es quien manda. Lo importante es el sonido, no lo que signifique en el lenguaje hablado. Si uno utiliza un sonido con constancia puede funcionar. Si todas las ayudas se usan consecuentemente, el caballo leerá las señales en el momento que el jinete las piensa, el caballo ve, siente y percibe mensajes que nosotros no podemos ni imaginar.

El látigo con mango duro es mas fácil de manejar, la cuerda debe ser blanda. Una caña de bambú o un mango de escoba pueden servir como palo.

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